El simulador de quilombo griego hecho en Argentina

#Okhlos

El simulador de quilombo griego hecho en Argentina

Nada como tener el control de una horda chillona de griegos hartos de ser pisoteados por los magnánimos dioses. En este excelente título argentino, nos ponemos en la piel y voz de un filósofo de la Antigua Grecia al frente de una buena turba iracundo, y nos llevamos puesto todo a nuestro paso.

hace 3 meses
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De todas las cosas que nos encantan de Okhlos, la que más orgullo nos da, es que fue desarrollado enteramente por un estudio argentino. Así es, este maravilloso título independiente fue creado por Coffee Powered Machine, un estudio formado en Capital Federal por dos personas Roque Rey, el artista; y Sebastián Gioseffi, el programador.
 
Hay algo clave en el diseño de este juego y es su simplicidad. Su esquema de controles es tan fácil de aprender, que cualquier persona después de haberlo probado por cinco minutos, entiende perfectamente de qué se trata. Los controles son tan esenciales que podrían haber funcionado con cualquier temática. Pero es el conjunto, diseñado con esmero y atención a los detalles, que hacen la experiencia final tan disfrutable. 

 
Este dúo se mandó un juego muy divertido que nos pone en control de un filósofo en la antigua Grecia. Lo controlamos de forma directa con el teclado y a medida que nos acercamos a otras personas, podremos tomar control de ellos con el mouse. Rápidamente el pequeño grupo se transforma en una muchedumbre y con su poder podemos romper cosas y destruir enemigos que intentan ponernos en línea. 
 
Hasta ahí, simple. De un lado controlamos el filósofo (que queremos mantener fuera de peligro), y del otro, la ola de gente asesina que rompe todo lo que encuentra a su paso. Pero rápidamente vemos que hay más de lo que aparenta y empezamos a encontrar clases de individuos, como guerreros, defensores y otros filósofos con habilidades especiales. Es más, cuando atraemos al grupo a otro filósofo, este puede tomar el lugar del original en caso de que perezca en medio de la trifulca. Pero si nos quedamos sin filósofos, hay que volver al principio.
 
 
Esto no es un problema, porque Okhlos fue diseñado con múltiples partidas en mente. Los mapas son generados de forma procedural y cada experiencia es diferente a la otra. Aunque recorremos un mapa lineal, con las mismas ciudades y bosses finales en sucesión, los mapas que componen cada sección son diferentes siempre, y esto sumado a las diferentes clases y demás detalles, hacen para una experiencia que no cansa, y siempre se mantiene fresca.
 
Y también ayuda el hecho de que el paso del juego es muy rápido. Las unidades se mueven velozmente a lo largo y ancho del mapa, en busca de los enemigos restantes, antes de poder pasar a la próxima sección del mapa. Y entre la estética, los enemigos variados y la simple ridiculez del concepto, lo hacen un lujo hasta para mirar jugar, con un sentido del humor muy peculiar, y que nos tuvo con una sonrisa de principio a fin.
 
 
Una vez llegados al final de una ciudad nos encontraremos con uno de los varios jefes, dioses que se elevan en cientos de metros de alto, y sobre los que parecemos tener muy poca incidencia, pero con un buen grupo de griegos furibundos, nada puede detenernos. Cada uno de estos bosses están muy bien diseñados, con ataques particulares, que hacen cada uno un desafío diferente. Y balancean muy bien el caos veloz de los escenarios a al paso más metódico y táctico que requieren estas secciones decisivas.
 
A esta altura de más está decir que Okhlos es un excelente juego, y un verdadero logro para nuestra querida industria nacional. Y por todas las cosas que hace bien, y lo hacen un juego verdaderamente único hoy en día, podemos decir que su mayor fortaleza, a veces se vuelve su debilidad. El divertido combate a veces se vuelve demasiado caótico para dilucidar con claridad qué está pasando. Pero cuando el caos todavía no llegó a ese nivel, Okhlos es una verdadera joya para disfrutar. 
 

LO BUENO:

  • Es divertido hacer quilombo.
  • El esquema simple de controles 
  • La variedad a la hora de rejugarlo 
  • La estética, desde el estilo gasta los gráficos, es perfecta 
  • Toda la experiencia se mantiene fresca aún después de varias partidas. 

LO MALO:

  • A veces el combate puede ser demasiado caótico.



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